En la mayoría de los lugares del planeta, el cambio de estación conlleva una variación en las condiciones climáticas. Estos fenómenos naturales e inevitables afectan a muchos de nuestros hábitos cotidianos, así como al desarrollo del trabajo diario en el taller de reparación de chapa y pintura. Estos cambios afectan a la aplicación y al acabado de los distintos productos utilizados, especialmente cuando se trabaja con barnices.
Por suerte, los fabricantes de pinturas y barnices tienen en cuenta esta circunstancia y ofrecen una gama de productos que permiten trabajar con normalidad independientemente del clima existente. Así cuando se cambia de estación es hora de adaptar al barniz.
¿Qué factores climáticos afectan al barniz cuando se cambia de estación?
Los cambios de estación se caracterizan por la alteración que se produce de los distintos medidores climatológicos. Entre ellos, los que más afectan al proceso de aplicación y de secado del barniz y, en consecuencia, a su acabado final son la temperatura, la humedad y la ventilación. El rango de valores adecuados para realizar la aplicación de barnices y pinturas en general son los siguientes:
- Temperatura: entre 18 y 25ºC.
- Humedad: entre el 40 y 60%.
- Ventilación: forzada verticalmente, sin corrientes de aire y a una velocidad media recomendada de entre 0,3 y 0,5 m/s.
Dentro de estos márgenes, el barniz muestra la viscosidad adecuada que permita la obtención de acabados de calidad.
Sin embargo, cuando estos valores no se dan durante la aplicación del producto y su posterior secado, existe un alto riesgo de que se produzcan los siguientes efectos negativos:
Temperatura alta:
- Barniz poco viscoso.
- El barniz se seca más rápido y pierde capacidad de estirarse (nivelación).
- Evaporación de disolventes entre manos más rápida.
- Tendencia a aclarar los colores.
- Aparición de defectos como piel de naranja, micro hervidos, aplicación seca o problemas de adherencia del barniz sobre el color.
Temperatura baja:
- Barniz demasiado viscoso.
- Tiempo excesivo de secado del barniz.
- Evaporación lenta de disolventes.
- Tendencia a oscurecer los colores.
- Aparición de defectos como pérdidas de brillo, descuelgues, fallos de adherencia de la pintura, etc.
Humedad alta:
- Evaporación de disolventes entre manos y secado más lento
- Tendencia a oscurecer el color.
- Aparición de defectos como pérdidas de brillo.
Humedad baja:
- Evaporación de disolventes entre manos y secado más rápido de los normal.
- Tendencia a aclarar el color.
Ventilación alta:
- Levantamiento de polvo.
- Aclara los colores.
- Control de temperatura inestable.
Ventilación baja:
- Circulación del aire y filtrado incorrectos.
- Oscurecimiento de los colores.
Estas complicaciones que pueden aparecer durante la aplicación o tras el secado del barniz también afectan al sistema organizativo y productivo del taller, ya que el proceso de reparación se alarga más de lo esperado por la necesidad de solventar los problemas ocurridos. Por lo tanto, estas son las consecuencias que todo ello acarrea:
- Inversión de tiempo adicional no reflejado en presupuestos o peritaciones provocado por la corrección de defectos o la repetición de trabajos.
- Reducción de la productividad y pérdidas económicas para el taller.
- Mayor consumo de pinturas, barnices y anexos de pintura que tampoco están incluidos en los presupuestos o informes de valoración.
- Ralentización o paralización del flujo de reparaciones.
- Incumplimiento de los tiempos de entrega, reducción de la calidad en el servicio ofrecido y pérdida de confianza en la marca.
- Carga y estrés laboral que conducen a un clima de trabajo agobiante y a una pérdida de calidad en la calidad ofrecida.
- Saturación o colapso de los equipos disponibles, especialmente en los equipos de lijado, pintado y secado.
¿Cómo se eliminan estos riesgos?
Para eliminar los riesgos asociados a unas condiciones ambientales de trabajo inadecuadas es necesario:
- Acondicionar las instalaciones y los equipamientos a las nuevas condiciones ambientales.
- Adaptar el comportamiento del barniz a las condiciones climáticas presentes en el momento de pintar.
Para acondicionar las instalaciones y los equipamientos a las nuevas condiciones ambientales, se recurre a equipos de ventilación, extracción y filtrados como las cabinas y plenums (plano aspirante) de pintado (fijos o móviles). Las cabinas de pintura ofrecen un aislamiento estanco y la posibilidad de controlar la temperatura y la humedad de forma más exacta y constante. Sin embargo, en los plenums se puede realizar el proceso de preparación de fondos pero no se pueden obtener las mismas condiciones ambientales que en una cabina de pintura.
Aún así, cuando las temperaturas de por sí ya son altas, es imposible reducir el calor en el interior de la cabina.
De lo explicado se extraen dos situaciones muy claras:
- Existe riesgo cuando la temperatura ambiente se sitúa por debajo del rango ideal (18ºC) o la humedad relativa es muy alta (por encima del 80%).
- Del mismo modo, van a existir riesgos cuando la temperatura ambiental sea alta (por encima de los 26ºC) o la humedad relativa baja (por debajo de 30%) y la aplicación del barniz se efectúe en un ambiente con exceso de calor, independientemente del equipo de pintado que se utilice.
Para estos casos, es necesario adaptar el comportamiento del barniz a las condiciones climáticas presentes en el momento de pintar, con el objetivo de facilitar la aplicación y obtener el mejor acabado ¿Y cómo se consigue esto? Pues utilizando barnices de secado y catalizadores rápidos cuando la temperatura es baja. Estas son las características principales de cada opción:
- Barnices de secado rápido, diseñados para ser aplicados cuando la temperatura ambiente es baja o en reparaciones de urgencia. Estos barnices agilizan las reparaciones de piezas sueltas y secan más rápidamente cuando la temperatura en la zona de aplicación es muy baja o la humedad muy alta. Algunos ejemplos de barnices acrílicos de 2 componentes de secado rápido especialmente indicados para barnizar vehículos en invierno son los siguientes:
Barniz Unix 550 de ROBERLO que seca en 1:15 min a 20ºC o 10 min a 50ºC.
Barniz Kronox 620 de ROBERLO con un tiempo de secado total de 2 horas a una temperatura de 20ºC o 10 minutos a 50ºC.
- Catalizadores y/o diluyentes añadidos a un barniz de secado estándar como Kronox 3200 de ROBERLO que, además de provocar el secado del barniz y ajustar su viscosidad respectivamente, intervienen en la velocidad de secado, pudiendo ser lentos, medios, rápidos y extra rápidos. En la siguiente tabla se muestran los rangos de temperatura genéricos para la utilización de cada variante:
Lento:
- Estas son las variantes utilizadas para aplicar el barniz cuando la temperatura supera los 25ºC o la humedad es muy baja. Se utiliza para realizar pintados generales o parciales.
Medio:
- Es la opción estándar que se usa cuando los rangos de temperatura y humedad se encuentran entre los 18 y los 25ªC, y entre el 40 y 60% respectivamente.
- Son válidos para pintados sueltos, parciales o completos.
Rápido:
- Serían las variantes que se deben utilizar en la mezcla cuando la temperatura está por debajo de los 18ºC.
- Además, cuando las temperaturas son frías y existe riesgo de condensación, se recomienda no aplicar las pinturas hasta que el vehículo se haya atemperado dentro de la cabina.
Extra rápido:
- Es la variante más novedosa.
- Está indicada para aplicaciones cuando la temperatura es baja y no la podemos ajustar.
- Recomendado para reparaciones parciales en caso de necesitar un extra de rapidez en ciertos trabajos, pequeñas piezas como molduras, tapas, etc.
Los disolventes ayudan a la aplicación especialmente cuando las temperaturas son extremas. Existen versiones estándar y lentas.
En la siguiente imagen se muestran dos extractos de fichas técnicas de barnices en las que se aprecia el rango de temperaturas de cada uno y los catalizadores que hay que usar en cada caso:

A cambios climáticos adapta el barniz
Con los cambios de estación se producen variaciones de temperatura y humedad, por lo que es necesario utilizar los equipos adecuados y los productos diseñados para cada condición climática. Solo de esta forma, el proceso de aplicación se simplifica y se consiguen acabados de calidad.