Poco a poco el vehículo eléctrico se va haciendo un hueco en el parque automovilístico de nuestro país. Este crecimiento lento pero constante hará que en unos años exista un volumen ya significativo de vehículos con esta tecnología. Por este motivo, el sector del automóvil, incluidos los talleres de reparación de chapa y pintura, deben ir haciéndose a la idea de que va a ser necesario reestructurarse y adaptarse para poder trabajar sobre estos vehículos de forma segura.
Sin embargo, ya se han difundido una serie de cuestiones relacionadas con todo lo que afecta al usuario y al taller de reparación del vehículo eléctrico. Y, como no podía ser de otra forma, dentro de estas cuestiones encontramos mitos y verdades que deben ser analizadas convenientemente para estar bien informados. ¿Quieres conocerlos?
Mitos y verdades sobre la reparación del coche eléctrico
La propagación de bulos en la sociedad actual es algo que se está generalizando gracias al efecto de las redes sociales. Por ello, cada vez es más importante para el usuario buscar fuentes de información fiables que muestren una visión real de las cosas. En este sentido, a continuación, se detallan los 4 mitos y las 4 verdades que hemos contrastado y que más afectan al taller de carrocería y pintura:
1. Primer mito y primera verdad del vehículo eléctrico
El primer mito que se ha propagado rápidamente es el de que el vehículo eléctrico no se puede secar en la cabina de pintura debido a la temperatura que se alcanza en su interior cuando está en función de secado. Entonces ¿de dónde sale este mito? Pues como otros bulos, utilizan una o varias verdades para tergiversar el asunto y crear un mito. En este caso, la verdad se encuentra en los manuales de reparación de los vehículos eléctricos y dice lo siguiente:
Las baterías de los vehículos eléctricos que no toleran bien temperaturas por encima de los 60-65ºC. En concreto, pierden efectividad y se reduce su vida útil.
Así que, aprovechando esta circunstancia y el elevado coste de las mismas (entre 5000 y 10000 euros aproximadamente), se ha alimentado este mito. Para dar fe de ello, algunas de las instituciones y empresas más relevantes del sector han efectuado distintas pruebas de secado en los términos que viene siendo habitual, sin que se haya detectado ningún efecto dañino sobre la batería. Lo que sí que hay que tener en cuenta es que bajo ningún concepto se pueden superar los 60-65ºC, así como que este calor se tiene que dar en una serie de períodos cortos de tiempo que dependerán del tipo de fuente que emita el calor.
2. Segundo mito y segunda verdad del vehículo eléctrico
El segundo mito que vamos a desmentir es el de que para reparar y pintar un vehículo eléctrico es necesario utilizar productos específicos. Esto es totalmente falso, puesto que los productos y anexos de pintura que se utilizan son exactamente los mismos, ya que no afectan de ninguna forma al sistema eléctrico del vehículo. Igual que en el anterior mito, esta afirmación es falsa y se sustenta en el siguiente criterio técnico que sí es real:
Para reparar los vehículos eléctricos con carrocería de aluminio es necesario utilizar utillaje y equipos específicos.
Esta verdad, se ha traspolado al mercado de pinturas de revestimiento en general a fin de alimentar el mito mencionado. Además, algunas marcas han aprovechado esto para comercializar sus materiales y pinturas como productos que secan por debajo de la temperatura mencionada en el primer mito, cuando en realidad siempre lo han sido y son los mismos que se utilizan en el repintado de vehículos con motores de combustión interna.
Aún así, el uso de utillaje específico no es algo exclusivo de los vehículos eléctricos, puesto que esto ya pasa con los de motor de combustión interna que llevan piezas o carrocerías de este material. De ello, se deduce que este requerimiento no se debe al tipo de motor que se monta sino exclusivamente al tipo de material con el que se fabrica la carrocería.
Por otro lado, el mito también se puede haber cogido fuerza aprovechando que algunos fabricantes de pinturas están investigando revestimientos específicos que sirvan para cubrir la batería y sus componentes con pinturas que cumplan estás funciones:
- Mantener una temperatura de funcionamiento de la batería lo más uniforme posible.
- Ofrecer blindaje eléctrico para reducir o eliminar el riesgo eléctrico.
- Controlar las interferencias eléctricas.
- Actuar como elemento de control y sofocación de posibles incendios en la batería.
- Aportar protección anticorrosiva.

3. Tercer mito y tercera verdad del vehículo eléctrico
El tercer mito que se ha difundido es el de que en caso de accidente o al trabajar sobre el vehículo hay un alto riesgo de incendio. De nuevo se han llevado cuestiones técnicas al terreno de la mentira para crear esta falsa afirmación. De hecho, para alimentar el mito se han utilizado estas verdades:
Estos vehículos funcionan con electricidad de alto voltaje (hasta unos 500 V) y con una batería que está en continuo funcionamiento y con tendencia a sobrecalentarse, lo que obliga a disponer de un sistema de refrigeración específico y muy eficaz.
Estas cuestiones han sido sacadas de contexto al afirmar que por ello el riesgo de incendio es mayor. Tras las pruebas realizadas al respecto por los expertos, no se ha detectado una incidencia mayor que la que puede tener cualquier coche con motor de combustión interna. Sin embargo, sí que es muy importante estar formado al respecto, utilizar los elementos de protección individual específicos, desconectar la conexión eléctrica antes de realizar cualquier manipulación (esta operación debe hacerla un técnico acreditado y certificado), delimitar y señalizar el trabajo sobre el vehículo y efectuar un mantenimiento preventivo que tenga en cuenta los siguientes controles:
- Verificación de los dispositivos de seguridad y de la correcta conexión y aislamiento de los contactos eléctricos.
- Verificación del buen funcionamiento de refrigeración de la batería.
4. Cuarto mito y cuarta verdad del vehículo eléctrico
El cuarto mito está relacionado con el anterior, ya que se sustenta en la verdad de que el vehículo eléctrico necesita corriente eléctrica de alta tensión para funcionar. Aprovechando esta realidad, el mito que se ha difundido es que existe un mayor riesgo de electrocución, especialmente cuando el coche se ha accidentado, se moja o se está reparando.
Aunque el riesgo de electrocución existe, como pasa con cualquier aparato eléctrico de uso cotidiano (secador de pelo, tostadora, etc.), no es cierto que haya un riesgo mucho mayor, ya que los fabricantes de vehículos se han encargado de tomar medidas como las siguientes para evitar cualquier contacto eléctrico:
- Blindar los elementos potencialmente peligrosos.
- Incorporar dispositivos de desconexión de la alimentación eléctrica en caso de accidente.
- Marcar el cableado con colores llamativos para que a simple vista cause desconfianza en la persona que pretende manipularlo.
- Hacer público un documento de seguridad que sirva como protocolos de actuación en distintas situaciones, entre ellas las destinadas a reparar el vehículo en el taller.
Paralelamente, los distribuidores de herramientas mecánicas ya comercializan utillaje específico perfectamente aislado (soportan hasta 1000 V) para trabajar sobre los vehículos eléctricos.
Descubriendo las verdades del vehículo eléctrico
La llegada del vehículo eléctrico es una realidad. Con ello, los talleres de vehículos deben prepararse para ello y formarse al respecto. Sin embargo, desde algunos círculos, más que la formación se ha alimentado el proceso de desinformación. Por ello, en este artículo hemos desmentido 4 de los mitos más extendidos, a la vez que hemos descubierto las 4 verdades que se han utilizado de forma inapropiada para intentar darles credibilidad. Si quieres saber más inscríbete en el webinar Los secretos del repintado del vehículo eléctrico,