Las soluciones con adherencia directa sobre el metal, los conocidos como DTM, aportan mayor eficiencia que los productos convencionales, optimizando tiempo y material, lo que los convierte en unas soluciones altamente productivas. No obstante, los productos DTM conviven con unos falsos mitos que se han alimentado a lo largo de los años. Pero a lo largo de los años, las soluciones DTM han ido evolucionando y mejorando gracias a los nuevos materiales y tecnologías que se desarrollan en los departamentos de I+D.
¿Qué son los DTM?
Los productos DTM – Direct to Metal – son productos de la categoría “one step” (un solo paso) que, como su nombre indica se pueden aplicar directamente sobre el metal. La superficie no necesita ninguna capa de imprimación previa, ya que las soluciones DTM tienen adherencia en superficies metálicas.
¿Qué aportan los DTM?
El principal beneficio de estas soluciones es que se optimiza el proceso de pintado, tanto en tiempo y en cantidad de producto utilizado. Por lo tanto, aumentan la eficiencia del proceso y la productividad del profesional.
Con los DTM, al poder aplicar directamente sobre metal, se elimina todo el proceso de aplicación y secado de la capa de imprimación. De esta manera se ahorra el producto que se utilizaría como imprimación y también tiempo; el tiempo empleado por el aplicador y el tiempo que tardaría la imprimación en secarse, antes de poder aplicar el acabado. Este ahorro también representa un importante ahorro económico, tanto de producto como de mano de obra.
Mito nº 1 – No aportan protección anticorrosiva a la superficie
La corrosión es la gran enemiga de las superficies que están expuestas al aire libre, donde la humedad y la salinidad pueden deteriorar el sustrato.
La norma ISO 12944 determina el grado de protección anticorrosiva de un recubrimiento y establece 5 categorías de corrosividad, según el ambiente de exposición:
Hoy en día, y gracias a los avances tecnológicos desarrollados en los laboratorios, existen numerosas soluciones DTM que también aportan protección anticorrosiva al sustrato. como el PUR 844 SMARTECH, PUR 840 o SINT 744.
Mito nº 2 – Durabilidad menor que un proceso convencional
Hay la creencia que el recubrimiento Direct To Metal tiene una menor durabilidad que un recubrimiento 2 steps. Esta creencia es falsa, ya que no existe ningún argumento que lo sustenga. Los equipos de I+D dedican gran parte de sus esfuerzos en dotar los recubrimientos de propiedades que perlonguen su durabilidad.
Mito nº 3 – No tienen adherencia a todos los metales
La gran mayoría de las soluciones DTM se adhieren a todos los metales más utilizados en la industria como son acero, galvanizado, hierro, aluminio, acero inoxidable, electro-zinc, hierro fundido, etc.
Este mito se originó en los inicios de los DTM por falta de confianza del usuario. Como en todos los ámbitos de la vida, hacer un cambio trae un esfuerzo; significa salir de la zona de confort, dejar hábitos a los que uno está acostumbrado, para explorar procesos nuevos en los que no se tiene experiencia previa.
No te creas los falsos mitos de los DTM
Como has visto los mitos entorno a los productos con adherencia directa sobre el metal – DTM – no tienen unos fundamentos sólidos. Es más, estas soluciones son una muy buena opción para todos aquellos procesos en los que se quiera optimizar el proceso de repintado y los costes económicos sin renunciar a un acabado de calidad, fiable y duradero.
