2 medidas efectivas para reducir el consumo energético en el taller

En nuestro primer post, exploramos tres consejos clave para reducir el consumo energético. Aquí te presentamos opciones adicionales que pueden complementarlos. ¡Descúbrelas en este artículo!

En nuestro primer post sobre consejos útiles para reducir el consumo energético en el taller, analizamos los tres consejos estrella encaminados a alcanzar este objetivo, dentro de los cuales destaca la utilización de productos de secado al aire, ya que ofrece ventajas más que interesantes en lo referido a la eficiencia energética.

Sin embargo, existen otras opciones que también resultan ventajosas y que se pueden complementar perfectamente con los consejos mencionados en el post anterior. ¿Quieres saber a que dos consejos nos referimos? Si es así sigue leyendo porque comenzamos con ellos.

 

2 consejos bastante útiles para reducir el consumo energético en el taller

En la primera parte del post sobre 5 consejos útiles para reducir el consumo energético en el taller, se analizaron estos tres consejos estrella para incrementar la eficiencia energética del taller:

  • Consejo N.º 1. Estudio y control del consumo energético del taller.
  • Consejo N.º 2. Utilizar productos de secado al aire.
  • Consejo N.º 3. Llevar a cabo un mantenimiento preventivo.

Aunque ya de por sí con la aplicación de todos ellos se puede alcanzar una reducción significativa del consumo energético, la realidad es que estas medidas se pueden complementar con los dos consejos que explicamos a continuación y que también ayudan de forma significativa a alcanzar o mejorar este objetivo:

 

Consejo N.º 4. Optimización de las instalaciones.

Se entiende por instalación todo espacio y equipamiento necesario para realizar la actividad. En este sentido, las instalaciones básicas del taller que tiene influencia directa en el consumo energético son la iluminación, la red de aire comprimido y la climatización. Así pues, la premisa a tener en cuenta para reducir el consumo energético sobre estas tres variables pasa por el uso de tecnologías más eficientes y por el control de la demanda.

En lo referido a la iluminación, la reducción del consumo energético pasa por combinar entre sí las siguientes medidas:

  • Incrementar la eficiencia de la luz artificial. Para ello, sustituir los sistemas de alumbrado convencional por fuentes de luz más eficientes con tecnología fluorescente compacta o de tipo led montadas sobre luminarias de alto rendimiento. Respecto a la temperatura de la luz, debe situarse entre los 3000 y 6500 grados kelvin (ºK), valor que dependerá de las exigencias visuales que exija cada puesto de trabajo o espacio, teniendo en cuenta que a menor temperatura de luz se obtiene una mayor eficiencia energética.
  • Realizar un estudio de las necesidades lumínicas y la disposición de las luminarias para cada área y puesto de trabajo, a fin de mejorar la productividad y el confort de los trabajadores, de evitar consumos innecesarios y de dotar de forma suficiente las distintas áreas y puestos de trabajo. A modo de ejemplo, este sería un ejemplo orientativo y no exacto de los niveles de iluminación orientativos que podría requerir un taller de automoción tipo:

Niveles de iluminación

 

  • Combinar el uso de luz artificial con natural a través de la instalación de claraboyas o sistemas similares.
  • Utilizar sistemas de control, regulación y automatización de la luz, ya que de esta manera es posible mejorar la calidad de la luz y hacer un uso más responsable y sostenible de la misma.

Desde el punto de vista de la instalación de aire comprimido, es importante instalar un compresor que se ajuste perfectamente a las necesidades del taller a la vez que se dispone de una instalación perfectamente estanca sin pérdidas de aire. Con esta combinación el compresor trabaja menos y, por lo tanto, reduce su consumo energético.

La opción más recomendable y eficiente para los talleres de chapa y pintura son los compresores helicoidales o de tornillo, debido a su mayor eficiencia y a su mayor capacidad de recuperación. El tamaño y la capacidad del mismo, ya es un aspecto que debe estudiarse y que depende del tamaño y del volumen de trabajo del taller en cuestión.

Por último, respecto a la climatización de algunas estancias del taller, como pueden ser las oficinas, se recomienda el uso de bombas de calor frente a otros sistemas tradicionales como el empleo de calderas. Las instalaciones de climatización con bomba de calor suelen integrar sistemas de control y regulación que adecuan su funcionamiento a distintas variables (sectorización, ocupación del espacio, etc.).

Y para finalizar con este segundo consejo, cabe mencionar la posibilidad de valorar la integración progresiva de energías alternativas, conocidas como verdes o renovables, que puedan instalarse en ciertas áreas de trabajo. Dentro de este tipo de energías, la solar es la que se presenta como la alternativa más factible.

 

Consejo N.º 5. Optimización de la maquinaria.

El uso de herramientas, equipos y máquinas es uno de los principales consumidores de los talleres de automoción, de ahí la necesidad de buscar opciones eficientes desde esta vertiente.

La primera medida que se debe valorar en el taller de pintura es la posibilidad de sustituir el combustible de la cabina de pintura, cambiando el gasoil por gas natural, debido a que este combustible ofrece un mejor rendimiento energético, tiene un menor coste, es más limpio y exige un menor mantenimiento de la instalación. De forma complementaria a esta medida, el uso de cabinas portátiles y plenums para la realización de determinados trabajos también ayuda a reducir el consumo energético.

Otra medida a tener en consideración es la de asegurarse que los grandes equipos que dotan el taller, o que se pueden adquirir en un futuro, disponen de motores eléctricos de alto rendimiento. Los equipos de taller que montan este tipo de motores terminan por resultar más eficientes a medio y largo plazo, por lo que se consigue reducir el consumo energético.

Finalmente, también puede resultar conveniente valorar el tipo de alimentación de la distinta herramienta que se utiliza, con la premisa de buscar la reducción del consumo energético del taller a través de un adecuado equilibrio entre maquinaria de tipo eléctrica, neumática y a batería. 

 

Reducir el consumo energético en el taller es posible

En un marco económico y laboral de mucha competencia, la manera de rentabilizar el negocio resulta bastante más complejo que hace unos años. Sin embargo, siguen existiendo distintas maneras de conseguirlo. Una de ellas es actuar sobre el consumo energético para reducirlo aplicando las tres medidas estrella que vimos en nuestro primer post y que se complementan con los dos consejos que hemos analizado en este artículo.

De todos estos consejos, recuerda que la medida estrella y más novedosa es la de utilizar productos de secado al aire, así que no dudes en estudiar esta opción como una forma rápida y eficaz de reducir el consumo energético del taller desde el minuto cero.

Y hasta aquí nuestras dos publicaciones sobre cómo reducir el consumo energético en el taller. Esperamos que te hayan sido de utilidad.

 

¡Nos vemos en nuestra siguiente publicación!

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