6 factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche I

La pintura se ve amenazada a diario por una serie de factores ambientales que comprometen su integridad y el valor del vehículo ¿Sabes cuáles son? Lo descubrimos a continuación.

Dentro de la configuración de un vehículo, la pintura que reviste la carrocería es uno de los elementos más sensibles y valorados por el usuario. Además de la continua exposición a agresiones de tipo físico, como puede ser el riesgo de recibir impactos o roces, la pintura se ve amenazada a diario por una serie de factores ambientales que comprometen su integridad y el valor del vehículo ¿Sabes cuáles son? Seguramente conozcas algunos de ellos, pero ¿sabrías cómo proteger la pintura frente a ellos? Sea como sea, a continuación se analizan con detalle 3 factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche, aunque no serán los únicos que veamos, ya que en otra publicación explicaremos otros 3, ¿Cuáles serán?

¿Qué factores ambientales pueden dañar la pintura del coche?

Se entiende por factores ambientales a las condiciones propias y características del entorno a las que se ve expuesto el revestimiento de la carrocería de forma habitual. La exposición continuada a estas condiciones ambientales agreden químicamente a la película de pintura generando daños de diversa magnitud. Por lo tanto, cualquier consecuencia o daño que ocurra sobre la pintura que no sea provocado por algún tipo de impacto o vertido accidental se puede calificar como daño ocasionado por un factor ambiental.

Los factores ambientales dañinos para la pintura del coche pueden ser muy diversos, aunque si tienen en cuenta los más comunes e innatos al medio ambiente, estos son los más frecuentes:

Factor ambiental dañino Nº1: Radiación solar

Todos somos conocedores de los efectos negativos que tiene la radiación ultravioleta emitida por el sol sobre nuestra piel, pero ¿sabías que también es perjudicial para la pintura de los vehículos?. Pues sí, la exposición continuada de la pintura a los rayos del sol provoca una degradación progresiva que termina por restarle vistosidad. Cuando el vehículo está revestido con pinturas monocapa o de aplicación en aerosol monocomponentes, el proceso degenerativo es más acusado que cuando lo está con acabados bicapa.

La tendencia de los monocapa es la de perder el brillo con el paso del tiempo hasta quedar completamente mate, mientras que los acabados bicapa sufren una degradación menos acusada que dependerá en gran medida de la calidad del barniz empleado, siendo lo más habitual que amarilleen con el paso del tiempo. Para evitar estos efectos indeseados, se recomienda repintar siempre con acabados bicapa, donde el barniz que se utilice sea de calidad y UHS, como por ejemplo el así como utilizar productos adicionales que ofrezcan protección, tales como las ceras y los recubrimientos cerámicos. Dentro de las ceras, las de naturaleza sintética son las que ofrecen una protección más prolongada en el tiempo (entre 6 y 8 meses).

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Otro material que se ve afectado por la radiación del sol son los policarbonatos. Estos plásticos, usados normalmente en las tulipas de los faros o en ventanillas de custodia, vienen revestidos de origen con un recubrimiento transparente que los protege. Sin embargo, con el paso del tiempo o tras un proceso de lijado y pulido, esta capa desaparece dejando el plástico totalmente expuesto, lo que provoca que el policarbonato se amarillee, pierda transparencia y se vuelva más quebradizo. Por este motivo, es importante salvaguardar, en la medida de lo posible, el vehículo de la incidencia directa de los rayos del sol y barnizar cualquier policarbonato que ha sido restaurado mediante un proceso de lijado agresivo.

Factor ambiental dañino Nº2: Humedad

La humedad es otro de los grandes enemigos de las carrocerías de acero, ya que las moléculas de este metal reaccionan con las del oxígeno generando un compuesto químico llamado óxido de hierro que ataca la superficie del metal y la va descomponiendo poco a poco.

Para contrarrestar este inconveniente, las carrocerías actuales vienen de fábrica perfectamente selladas y revestidas, aunque, como bien es sabido, en el momento que el vehículo empieza a circular está expuesto a sufrir daños de diferente índole que dañan la pintura y abren la puerta para que la humedad pueda llegar hasta el acero. Este problema también se puede dar cuando se lleva a cabo algún tipo de reparación de baja calidad en la que no se respetan los procesos de trabajo adecuados y no se utilizan los productos de protección necesarios (ceras de cavidades, imprimaciones anticorrosivas, aparejos, etc.).

factores-ambientales dañar pintura
Por lo tanto, la mejor forma de proteger nuestro vehículo frente a los temidos efectos de la humedad pasa por sellar o reparar cualquier rasguño o daño en los que la pintura ha sufrido daños en su superficie. Asimismo, resulta primordial efectuar cualquier reparación en talleres de confianza que garanticen trabajos de calidad.

Por otro lado, el rocío de la noche también genera un efecto dañino sobre las piezas planas y zonas altas de las piezas del vehículo, donde suele quedar rebalsado, o sobre elementos que están fabricados con policarbonato. El rocío se produce cuando, por el descenso acusado de la temperatura ambiental, el agua que forma parte del aire se condensa. Estos depósitos de agua provocan cambios más agresivos de temperatura sobre la superficie, de forma que a medio y largo plazo provoca la decoloración de la pintura o del policarbonato.

Factor ambiental dañino Nº3: Incrustaciones de origen biológico

Las incrustaciones de origen biológico son otro foco importante de deterioro de la pintura de un vehículo al cual, a veces, no se le da la importancia que tiene. Los tipos de incrustaciones más comunes son las generadas por los excrementos de pájaro, por los restos de insectos y por la resina de los árboles.

En el caso de los excrementos de pájaro, se trata de un residuo fecal que contiene ácido úrico que ataca químicamente a la pintura provocando marcas sobre su superficie que son fácilmente perceptibles a la vista. Además, si los excrementos se dejan secar, su eliminación resulta más costosa y existe el riesgo de rayar la pintura por tener que frotar la zona. Así pues, es recomendable eliminar los excrementos antes de que se sequen con agua y champú de pH neutro, o con algún tipo de toallita o producto específico para ello. Si por el contrario, el excremento ya está seco, conviene humedecerlo, hasta que se reblandezca, antes de frotar la superficie.

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Con respecto a los restos de insectos incrustados, pueden darse dos situaciones. La primera es que el insecto simplemente haya reventado al entrar en contacto con la carrocería, sin que ello haya generado ningún daño sobre la pintura. En este caso, los restos del insecto se eliminan fácilmente con productos específicos. La segunda situación es que, tras el impacto del insecto, la pintura se desconche y deje entrever las capas de pintura inferiores, incrementando el riesgo de oxidación. De darse esta hipótesis, la solución más adecuada sería la de sellar o reparar la zona para evitar la entrada de humedad.

Por último, la resina de árboles también puede resultar dañina para la pintura, sobre todo cuando se seca y queda fuertemente pegada sobre la misma. Por ello, cuando esto ocurra, se debe eliminar de forma inmediata cualquier resto que se detecte. Mientras la resina se encuentra viscosa, resulta más sencillo eliminarla, por lo que es en ese momento cuando se debe aclarar con agua caliente y champú pH neutro. Si no desaparece, la opción que queda es hacerlo con desengrasantes acrílicos o alcoholes. Durante el proceso de eliminación es importante, no frotar la superficie en exceso ni con fuerza para evitar que se raye.

En los casos en los que la resina está seca, inevitablemente el proceso va a resultar más agresivo, ya que es necesario arrancar dicha resina y frotar con mayor insistencia para eliminar los restos que queden. Por culpa de esto, tal vez sea más que probable que haya que pulir y abrillantar la zona.

Siempre que sea necesario frotar la superficie se deben usar cepillos de cerdas blandas o paños de textura suave que no rayen la pintura, tales como microfibras. En ningún caso se debe emplear papel o trapos no indicados para la limpieza de vehículos. Además, para aquellas incrustaciones difíciles de eliminar, se puede utilizar un limpiador más agresivo de naturaleza alcalina con capacidad dispersante de materia orgánica e inorgánica.

El cuidado de la pintura como forma de no restarle valor a nuestro vehículo

La pintura que reviste la carrocería es unos de los elementos que más influyen en la imagen percibida del vehículo. Inevitablemente, es uno de los principales aspectos en lo que se fija la gente, por ejemplo, a la hora de comprar un vehículo. Asimismo, es un revestimiento que protege el acero frente a la oxidación y corrosión. Por eso, conocer los tres factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche, así como la forma de prevenirlos y corregirlos, es una muy buena opción para garantizar la conservación, el aspecto y el valor del mismo, así que si detectas cualquiera de ellos, ¡No dudes en ponerle solución rápidamente!

Y recuerda que próximamente publicaremos otro post con otros 3 factores ambientales que pueden dañar la pintura que también debes conocer, así ¡estate atento!

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