En el post anterior sobre 6 factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche, se analizaron los efectos dañinos que provoca la radiación solar, la humedad y las incrustaciones de origen biológico ¿Te acuerdas? Sin embargo, quedan por analizar otros tres factores, no menos importantes, que también pueden acarrear daños sobre la pintura del vehículo ¿Cuáles serán esta vez? Sean cuales sean, no te preocupes, porque en esta ocasión también te diremos la forma de prevenirlos y subsanarlos, ¡así que empezamos con ello!
¿Qué otros 3 factores ambientales pueden dañar la pintura del coche?
Ya es sabido que el entorno en el que circula un vehículo es potencialmente dañino para su pintura con el paso del tiempo. Dentro de este entorno, los factores ambientales que más pueden dañar la pintura del coche son la humedad, la radiación solar y las incrustaciones de tipo biológico. Sin embargo, estos son los otros tres factores que también resultan agresivos para la pintura:
Factor ambiental dañino Nº4: Suciedad y contaminación ambiental.
Tanto el ambiente como las calzadas y pavimentos por los que circula habitualmente un vehículo están repletos de sustancias que se adhieren a la pintura y a distintas superficies del vehículo.
Por un lado, se encuentra la suciedad proveniente del asfalto y de las calzadas de circulación. Este tipo de suciedad es un conglomerado de sustancias de tipo ácido que suele depositarse sobre las partes bajas del vehículo y sobre los neumáticos. Los residuos más comunes son el barro y la suciedad superficial que cubre estas zonas en forma de velo negruzco. Su eliminación resulta sencilla y pasa por lavar el vehículo con cierta regularidad, cada dos o tres semanas como mucho, con el objetivo de evitar cualquier tipo de deterioro provocado por este tipo de residuos. La limpieza se realiza de la siguiente forma:
- Primero se efectúa un pre lavado con agua a presión para eliminar la suciedad más gruesa y reblandecer la suciedad incrustada. El lavado se puede realizar con o sin champú.
- Segundo se lava el vehículo a mano con agua y champú pH neutro frotando la superficie suavemente con paños de microfibra o de pelo de cordero.
Por otro lado, la contaminación ambiental también resulta dañina para la pintura del coche. Este tipo de contaminación está formada por la acumulación de compuestos químicos en suspensión dentro de la atmósfera, tales como el monóxido de carbono, el dióxido de nitrógeno o el dióxido de azufre, entre otros. Estos residuos son generados por los gases de escape vertidos por los vehículos de combustión interna, por la quema de combustibles fósiles utilizados para la producción de energía (lluvia ácida), por la actividad industrial y por los incendios forestales. Este tipo de suciedad se deposita sobre la pintura del vehículo y poco a poco se va incrustando sobre la misma generando un proceso degenerativo que, inicialmente le resta brillo y suavidad al tacto, y posteriormente termina por degradarla.
Para prevenir estos efectos indeseados, además de la limpieza regular del vehículo, conviene proteger la pintura con ceras y recubrimientos cerámicos. Sin embargo, antes de aplicar estos tratamientos, y con el objetivo de garantizar una correcta protección y brillo, resulta imprescindible efectuar un pulido tras haber descontaminado la pintura. Dicha descontaminación puede efectuarse siguiendo uno de estos tres métodos:
- De forma química, mediante limpiadores de naturaleza ácida. Estos productos ofrecen una limpieza potente pero pueden resultar dañinos para la pintura si no se siguen de forma estricta las indicaciones del fabricante.
- De forma mecánica, a través del frotado de la superficie con productos arcillosos (clay bar) una vez que la superficie ha sido pulverizada con lubricantes específicos.
- Combinando ambos métodos para lograr una descontaminación completa.

Factor ambiental dañino Nº5: Incrustaciones de origen industrial.
La actividad industrial fábrica y transforma multitud de materias primas en productos finales que posteriormente se utilizan en diferentes sectores productivos. Estos productos finales pueden llegar a dañar la pintura del coche cuando entran en contacto con ella. Algunos ejemplos de este tipo de incrustaciones son el alquitrán, el cemento, los poliuretanos expandibles, o la aplicación de revestimientos sobre fachadas sobre edificios. A priori puede parecer difícil que estos contaminantes lleguen a la carrocería, pero se deben tener en cuenta estas dos situaciones de circulación:
- La primera se da cuando el vehículo circula por carreteras recién asfaltadas, donde existe el riesgo de que se proyecte sobre las zonas bajas del vehículo alquitrán o algún tipo de compuesto similar. Evitar esto resulta complejo, por no decir imposible, así que la solución pasa por la prevención. Así pues, cuando se detectan este tipo de incrustaciones conviene eliminarlas con limpiadores específicos o con desengrasantes acrílicos o alcoholes, siempre que se pueda antes de que sequen.
- La segunda situación ocurre cuando el vehículo estaciona en zonas cercanas a la construcción de un edificio, donde existe un riesgo elevado de que los trabajos que se estén realizando sobre su fachada provoquen salpicaduras o proyecciones accidentales sobre la pintura. En estos casos, la eliminación del residuo resulta más compleja, por lo que se recomienda evitar el estacionamiento en las inmediaciones de cualquier construcción. En el caso de producirse la incrustación, su eliminación va a depender de la naturaleza del contaminante, por lo que conviene llevar el vehículo a un taller de confianza para que valore la mejor opción posible. A modo de ejemplo, una salpicadura de cemento se puede retirar relativamente fácil, ya que no suele adherirse fuertemente a la superficie, mientras que las proyecciones de poliuretano expandible son muy costosas de retirar debido al elevado nivel de adhesión que los caracteriza.

Factor ambiental dañino Nº6: Salinidad.
La sal es el último de los factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche. El ejemplo más claro de ello es la salinidad ambiental marina. Como bien sabemos, el agua del mar es salada. En concreto, cada 100 gramos de agua marina contienen una media de 3,5 gramos de compuestos disueltos, entre los que destacan el cloro y el sodio, es decir, la sal (cloruro sódico).
El cloruro sódico es corrosivo en contacto con el acero, decolorante en contacto con la pintura y altamente abrasivo, ya que se encuentra disperso en pequeños granos cristalinos, de ahí el riesgo que entraña para la pintura del vehículo. Pero, si la sal está en el agua, ¿cómo llega al vehículo?. Pues llega arrastrada en forma de aerosol por la brisa y el viento propio de cualquier playa. El aerosol termina por depositarse sobre la pintura creando un fino velo blanquecino. Por ello, cuando esto ocurre, la recomendación es lavar lo antes posible el coche con agua a presión, evitando frotar la superficie para evitar cualquier tipo de arañazo provocado por los minúsculos granos de sal. En el caso de que la capa de salinidad esté seca y sea necesario frotar, siempre se debe ejercer poca presión y utilizar paños de microfibra.
Otro ejemplo dañino de salinidad es la provocada por la sal que se utiliza para descongelar la nieve. Esta sal rebaja el punto de fusión de la nieve facilitando su descongelación. Sin embargo, también resulta dañina para la pintura y para la carrocería de igual forma que lo puede ser la salinidad ambiental marina. Por ello, es conveniente efectuar un lavado a presión de las zonas bajas del vehículo tras haber circulado por carreteras con nieve.

El cuidado de la pintura como forma de no restarle valor a nuestro vehículo
Como se apuntó en el post anterior, la pintura del coche aporta vistosidad y protección a la carrocería, así que cuidar dicha pintura se postula como una necesidad innegable que permite no restarle valor al vehículo, y más si tenemos en cuenta las dificultades actuales que presenta el mercado para acceder a vehículos nuevos. En este sentido, conocer los seis factores ambientales que pueden dañar la pintura del coche que se han analizado en esta serie de dos artículos, así como la forma de prevenirlos y corregirlos, es la mejor alternativa para preservar el estado y el valor de la pintura.
Y como ya deberías de saber, si detectas cualquiera de estos factores ambientales, ¡no dudes en eliminarlos rápidamente!