Protectores Antigravilla: 5 consejos para su utilización

¿Quieres conocer unos consejos sobre los protectores antigravilla que harán que no dudes nunca en utilizarlos?

El acero es uno de los materiales más utilizados en la fabricación de vehículos. Este material resulta económico y muestra una buena maleabilidad, lo que lo hace especialmente útil y beneficioso en la construcción de carrocerías. Sin embargo, su principal inconveniente es que es sensible a la humedad, por lo que se oxida y termina por corroerse. Por este motivo, los fabricantes utilizan distintos productos y pinturas para evitar este efecto tan indeseado. Entre ellos, hoy destacamos los protectores antigravilla. ¿Quieres conocer unos consejos que harán que no dudes nunca en utilizarlos?

¿Qué es un protector antigravilla?

Un protector antigravilla es un tipo de pintura de fondo que está formulado para revestir y proteger ciertas zonas de la carrocería sometidas a condiciones de trabajo o ambientales muy exigentes. Este tipo de revestimiento dispone de una serie de particularidades muy concretas que le permiten ofrecer una protección eficaz y duradera. Las más destacadas son las siguientes.

  • Puede ser de base agua, como HIDROTEX, o de base disolvente con alto contenido en sólidos, como SILTEX 800.
  • Está elaborada a base de caucho con la finalidad de dotar a la película de pintura de un alto nivel de flexibilidad que le permita soportar los impactos de las proyecciones. Tiene un acabado texturado, una alta tixotropía, sella la superficie y actúa como revestimiento anticorrosivo, antisonoro y antivibración.
  • Se puede aplicar sobre distintos fondos y sustratos, tales como chapa desnuda, masillas, pinturas endurecidas o imprimaciones, entre otros.
  • Se aplica con una pistola de succión específica o en aerosol. La aplicación a pistola es más laboriosa y exige una limpieza posterior, mientras que el uso en spray está indicado para retoques parciales y destaca por su rapidez. A pesar de ello, el mejor acabado se consigue con las variantes a pistola.
  • Se trata de una pintura repintable que está disponible en color negro, gris y blanco, para utilizar el color que más favorezca la cubrición de la pintura de acabado.

¿En qué zonas se puede aplicar un protector antigravilla?

El antigravilla se puede aplicar sobre cualquier zona que esté sometida a condiciones ambientales o de trabajo especialmente desfavorables. Dentro del vehículo, sus principales aplicaciones son estas:

  • Bajos de la carrocería: los estribos bajo puerta, los faldones y el piso.
  • Pasos de rueda.
  • En zonas y habitáculos de carga de remolques y otros vehículos, se aplicará un bedliner, como Robliner.

    Antigravilla

Consejos para utilizar un protector antigravilla

El uso y aplicación de los antigravillas forma parte del proceso de reparación de ciertos elementos de la carrocería. Sin embargo, puede darse el caso de que, por una cuestión de tiempo o de ahorro en material, deje de utilizarse, lo que sin duda alguna repercute en la calidad final del trabajo. Por ello, te mostramos 5 tips que recuerdan su importancia y las ventajas que nos ofrece:

  • Es un producto respetuoso con el medio ambiente, gracias a sus formulaciones al agua o al disolvente con altos contenidos en sólidos.
  • Garantiza la durabilidad de la reparación efectuada sobre ciertas partes de la carrocería que están muy expuestas a agresiones mecánicas o ambientales y, por lo tanto, son más sensibles a oxidarse y corroerse.
  • Se aplica fácilmente y supone un buen soporte para los productos de acabado.
  • Permite reproducir los acabados de fábrica.
  • Se puede aplicar sobre distintos fondos y sustratos, y no interfiere con las pinturas de acabado.

 

Cómo se aplica un protector antigravilla

La aplicación del protector antigravilla resulta bastante sencilla, especialmente cuando se lleva a cabo con aerosol. El proceso general a seguir es el siguiente:

  1. Lijar la superficie con un grano P-150 aproximadamente.
  2. Soplar y desengrasar la zona de actuación. El limpiador utilizado debe ser acorde al sustrato con el que se trabaja. Por ejemplo, el desengrasante de limpieza DA93, es válido para múltiples superficies, incluidos los plásticos.
  3. Enmascarar las piezas, elementos y zonas adyacentes para evitar que se pulvericen durante la aplicación del antigravilla.
  4. Agitar el bote para conseguir que todos sus compuestos se mezclen homogéneamente.
  5. Si se ha optado por el formato a pistola, abrir el bote y enroscar sobre la pistola el bote de pintura antigravilla.
  6. Realizar una prueba de aplicación para ajustar la textura del producto en base a la del acabado original de la pieza reparada. Para ello, ajustar la presión del aire según el valor indicado por el fabricante y aplicar el producto longitudinalmente a una o dos manos, manteniendo una distancia de unos 20 cm y solapando las distintas pasadas. Si la rugosidad obtenida no imita a la de fábrica, se varían ligeramente los valores indicados para ajustar el acabado, de forma que cuando se pretenda obtener una textura más fina se puede incrementar ligeramente la distancia y/o la presión de trabajo, y cuando se quiera conseguir una textura más marcada hace justo lo contrario. Si lo parámetros de aplicación se varían más de la cuenta, existe el riesgo de que se produzcan los siguientes defectos:

 

Presión demasiado alta + Excesiva distancia de aplicación = Textura demasiado fina, exceso de pulverización y riesgo de aplicación seca.

Presión demasiado alta + Distancia excesivamente corta = Textura irregular y riesgo de descuelgue.

Presión demasiado baja + Excesiva distancia de aplicación = La pintura se proyecta con dificultad y no se aplica de forma uniforme sobre la pieza.

Presión demasiado baja + Distancia excesivamente corta = Dificultad para que el antigravilla se pulverice adecuadamente y textura basta.

 

Pintura antigravilla, el gran aliado de las zonas más expuestas

La carrocería se sustenta sobre las ruedas y se mantiene a una distancia relativamente baja respecto al pavimento. Esto hace que estas piezas estén expuestas a duras condiciones de trabajo. Así pues, al realizar una reparación en dichas partes, la obligación del reparador es imitar el acabado de fábrica y asegurar la durabilidad de la misma. Con el uso de las pinturas antigravilla, se cumplen ambos preceptos sin mayor dificultad.

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