A la hora de llevar a cabo una compraventa de coches, resulta necesario valorar determinadas variables que pueden influir sobre su precio. Seguramente, ya estés pensando en conjuntos, sistemas y mecanismos mecánicos novedosos que inciden directamente sobre el valor del coche, aunque existen otros extras que también tienen repercusión. En este caso, nos referimos al color del coche.
Y aunque a nivel particular posiblemente esta repercusión no sea tan significativa, sí que lo es cuando se habla de la compra de varios vehículos que van a formar parte, por ejemplo, de una flota. Es por ello que se plantea la duda de cómo afecta el color del coche a su precio de compraventa, una cuestión que analizamos a continuación para que conozcas los detalles más relevantes en cuanto a este tema.
El color del coche
Se entiende por color el revestimiento de acabado que se aplica sobre la carrocería para darle una determinada coloración y atractivo. Este color viene dado por pinturas con sistema de acabado monocapa o bicapa, siendo este último el más utilizado en la actualidad. En los acabados monocapa el color y el brillo los da la misma pintura, mientras que en los bicapa se utilizan dos pinturas diferenciadas: la primera de ellas es el revestimiento que da el color, conocida como base bicapa, y la segunda es un barniz o laca transparente que sella y aporta protección.
Visto así, se deduce que el acabado monocapa resulta más económico y funcional a priori, algo que podría ser más interesante para vehículos de empresa y flotas. Pero la realidad es que este tipo de acabados están en desuso en la pintura automotriz como consecuencia de que son pinturas con una menor resistencia ambiental (al sol, al rocío, etc.) y más contaminantes por su elevado contenido en disolventes que las pinturas bicapa. Además, su gama de colores se limita a colores lisos y sin efectos, algo que elimina la posibilidad de disfrutar de colores tan vistosos como los que vemos hoy en día en algunos vehículos.
Este conjunto de circunstancias hace que actualmente la gran mayoría de vehículos se revistan en fábrica con acabados bicapa, ya que son los que disponen de una paleta de colores muy variada y que gozan de mayor durabilidad con el paso del tiempo.

Cómo afecta el color del coche a su precio de compraventa
Dentro de los acabados bicapa existen los colores lisos y los que tienen efecto. A su vez, dentro de los que presentan efectos están los metalizados, los perlados y los que también incluyen un barniz tintado. De todos ellos, los más económicos son los lisos, seguidos de los metalizados, los perlados y finalmente los que incluyen barniz tintado.
Así pues, es evidente que el color del coche afecta a su precio de compraventa. Esta influencia económica puede resultar menos determinante cuando la compra es a nivel particular, ya que la elección del color es uno de los aspectos que más ilusión genera en el cliente. Este interés viene dado porque el color como tal es capaz de despertar ciertas emociones y sensaciones en las personas, a la vez que supone un elemento de personalización que influye sobre la estética del coche.
Todo ello hace que el cliente particular esté dispuesto a pagar el sobrecoste que supone escoger determinados tipos de color, ya que supone un importe relativamente bajo. Sin embargo, cuando hablamos de vehículos de empresa o flotas, la cosa cambia, puesto que el color del vehículo ya no es una prioridad e invertir en ello supone un gasto superfluo que principalmente sirve para incrementar la factura.
A modo de ejemplo, la compra de un vehículo para particular puede incrementar su precio entre los 300 y 1000 euros, como norma general, aunque en vehículos de gama alta el incremento puede llegar a los 7000, como ocurre con algunos acabados mate de la marca Audi. En el caso de flotas, este precio sería negociable, pero en ningún caso eliminaría el sobrecoste asociado a este aspecto.
Por si fuera poco, ahí no acaba la cosa, ya que en el caso de que sea necesario repintar el vehículo, la pintura de acabado metalizada o perlada que se use también tendrá un coste más elevado que si se trata de colores lisos sin efecto.

Y finalmente, desde un punto de vista técnico, a la hora de repintar ciertos colores metalizados y perlados, se plantean algunas dificultades que pueden estropear el acabado final y repercutir a la baja, en el caso de revender el vehículo. Entre los defectos más comunes destacan los siguientes:
- Sombreados. Aparecen como consecuencia de una aplicación incorrecta. Como norma general, el color se aplica a dos manos más una mano de control a mayor distancia y menor presión de aplicación. Siguiendo estas directrices, se evita el problema.
- Cambios de tonalidad. El ajuste colorimétrico de los colores metalizados y perlados resulta más complejo que el de los lisos, por lo que es una técnica que no se suele usar cuando se ha detectado que la variante del color no se ajusta lo suficiente. Por este motivo, el riesgo de cambio de tonalidad en pintados al corte se incrementa significativamente. Por ese motivo, siempre se recomienda efectuar la lectura del color mediante espectrofotómetros y difuminar las piezas adyacentes, en vez de pintar al corte.
Por otro lado, un incorrecto alineamiento de las partículas metálicas o perladas genera el oscurecimiento del color (efecto flop) cuando se observa desde un determinado ángulo lateral. La forma de evitar el problema, más allá de aplicar el color con la técnica adecuada, es realizar la aplicación del color en húmedo. Para ello, existen aditivos específicos, conocidos como “blender”, que se aplican sobre la pieza a pintar con anterioridad al color. Este producto genera una capa transparente húmeda que favorece la correcta deposición y colocación de las partículas metálicas o perladas.
Datos de cómo afecta el color del coche a su precio de compraventa
Más allá de las generalidades mencionadas en el apartado anterior, la plataforma iseecars.com se ha llevado a cabo estudios específicos en EEUU sobre cómo afecta el color del coche a su precio de compraventa, llegando a las siguientes conclusiones que son, cuanto menos, curiosas:
- Los colores que menos deprecian el valor del vehículo a tres años son los amarillos (-13,5 %), los beige (-17,8%) y los naranja (18,4%). Por el contrario, los que más valor pierden son los color oro (-25,9%), marrón (-24%) y negro (-23,9). Entre medias de ellos se encuentran en sentido ascendente los verdes, rojos, blancos, azules, grises, púrpuras y plata.
En este estudio, la plataforma también ofrece estadísticas de depreciación del valor del coche según el segmento al que pertenece. Puedes ver toda esta información aquí.

El color del coche sí afecta el color del coche a su precio de compraventa
Como hemos podido ver, el color del coche es un aspecto que puede influir sobre su valor y tiene un cierto impacto sobre la cantidad de dinero que se termina pagando por él, por lo que es un aspecto importante a tener en cuenta en determinados ámbitos. Por lo tanto, su elección no es algo que se debe tomar a la ligera ni que dependa exclusivamente de criterios estéticos.
Sea como sea, un buen análisis de las prioridades de compra será la mejor herramienta para escoger el color del coche que mejor se ajuste a nuestras necesidades ¡No lo olvides!